jueves, noviembre 23, 2006

santa cruz

una equis más en la casilla de tradiciones estadounidenses. he pasado acción de gracias en esa ciudad a la que le pusieron nombre de tablas de skate.
gran paréntesis en lo que parece que va a ser un largo periodo de estrés y agobios continuados. hay cosas que necesito que me las pongan delante para darme cuenta de que las echo en falta, y lo de mover el culo era una de ellas. salir de ele-a era necesario y ha sido gratamente reconfortante, hacer kilómetros y ver un horizonte por delante.
nos hemos podido juntar unos cuantos de los de la beca que andamos por la costa oeste para organizar una versión huérfana de esta cena con otros extranjeros y nativos en nuestra misma situación. gente nueva, sitios nuevos, paisajes nuevos. se agradece.
santa cruz se sale. tan rubia y tan perfecta que resulta sospechosa. progresista, al pie de una hermosa bahía, rodeada de bosques protegidos y devota del surf y de las bicicletas de montaña. posiblemente uno de los mejores sitios de este país donde echar raíces, siempre que uno pueda permitirse sus precios, claro.
finalmente optamos por hacer pocas cosas, y por hacerlas despacio y con tiempo y sin estreses. si hay algo que he aprendido en estos dos años y medio de volver a andar por casa es la importancia que para mi calidad de vida tienen las pequeñas cosas del día a día, las estupideces más absurdas que haya que inventarse para pasar el rato, para llenar los pocos huecos que te dejan las obligaciones y las preocupaciones, lo poco que nos queda y lo mucho que tenemos.
y la pequeña santa cruz me ha recordado todo eso. y mi problema aquí es que tengo demasiados pocos huecos y tengo demasiadas ganas de llenarlos. demasiadas posibilidades, destinos y estímulos a mi alrededor y demasiado escasas oportunidades de sacarles provecho, de ponerles su equis encima. y, más que nada, demasiadas ganas de que todas esas cosas tan pequeñas y tan insignificantes vayan poniendo también sus equis sobre mí, y me vayan cubriendo de equis pequeñas pequeñitas, hasta que no quede libre un solo centímetro de mi piel.

1 Comments:

Blogger Alex Guerrero dixit...

El final del post es superpesimista, ¿no?

Es como... no tendremos tiempo ya de apreciar nada de lo que hay a nuestro alrededor. :(

No sé si es que estoy cansado, pero me he quedado melancólico. Snif.

4/12/06 14:15  

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